Políticas públicas de capacitación digital
A raíz de la pandemia, la mirada del mundo digital respecto a la sociedad ha cambiado por completo. Un ejemplo claro lo podemos ver en el teletrabajo que ha pasado de un 4,8% de la población que llevaba a cabo esta herramienta en el 2019 (INE, 2020) al 14% que lo hace en 2023 (RTVE, 2022). En esta nueva sociedad las administraciones públicas han optado por aumentar la gestión telemática en detrimento de la gestión y atención presencial. El Ingreso Mínimo Vital, por poner un ejemplo, debe realizarse de forma telemática y la vía presencial es prácticamente inexistente.
La brecha digital, tanto de acceso como de uso, (Fundació Ferrer i Guardia, 2020:10-12) es consecuencia de la brecha social. En este aspecto, no tiene sentido que el acceso a la administración pública y gestión de ayudas, que son demandadas especialmente por personas en riesgo de exclusión, sean gestionadas mediante herramientas no accesibles para ellos. Una persona que se encuentra en riesgo de exclusión es debido a la la falta conocimientos lingüísticos o falta de formación que le hacen encontrarse en esta situación. Por tanto, la vía telemática donde se precisa de un acceso tanto físico como de conocimiento a las nuevas tecnologías, no hace más que perpetuar esta dinámica.
Es por este motivo que la solución para paliar las actuales desigualdades se encuentra en dos pilares fundamentales. En primer lugar, posibilitar el acceso a las herramientas digitales de una forma gratuita y efectiva para todo el mundo. Sin entrar en cuestiones políticas irreales como el otorgar a todo ciudadano una herramienta, se trata de otorgar a los barrios (especialmente en riesgo de exclusión) lugares o espacios de acceso a estas herramientas. Por otro lado, las herramientas sin conocimiento no tienen una implicación real en la mejora de la desigualdad. Por tanto, no solo se requiere un acceso a las herramientas sino una capacitación, formación de las personas a través de cursos gratuitos o acceso a profesionales públicos que aboguen por la capacitación digital de la sociedad.
Siguiendo con la idea anterior, debemos entender cuál es el trabajo de la educación social en la mitigación de las brechas digitales. En este sentido se trata de llevar a cabo la función primera del educador social: Transmisión, desarrollo y promoción de la cultura (ASEDES, 2007:39). Se trata pues, de llevar a cabo una capacitación para con la población en base a una realidad y herramientas que sean útiles para el día a día. En base a esta función debemos entender la competencia que nos habla del saber reconocer los bienes culturales de valor social.
En numerosas ocasiones nos encontramos con cursos y talleres de informática dentro de la educación social que tienen como objetivo el realizar acciones que, para muchas personas no son del todo provechosas. El hecho de llevar a cabo una acción para personas en riesgo de exclusión digital no consiste únicamente en llevar a cabo talleres con la finalidad de que las personas entiendan básicamente el funcionamiento sino que tiene que tener como objetivo la capacitación en el aspecto de adquisición de conocimientos pertinentes como para poder facilitar de forma autónoma el dar pasos que les acerquen a la salida de la brecha social.
A modo de resumen, una función real de la educación social es lograr que las personas sin conocimientos informáticos ni digitales, no dependan de un sistema asistencialista que les obligue a pedir ayuda para realizar los trámites del día a día. Una función básica de la educación social es dotar a las personas de una autonomía y autosuficiencia efectiva y eficaz que solucione problemas reales.
En este sentido nacen programas y herramientas como DigComp, que busca la definición de la situación mundial sobre las competencias digitales, una guía que puede servir como base y como fundamentación de conceptos clave.
Creo que DigComp es una buena base para poder evaluar las capacidades y habilidades de las personas de cara a los educadores sociales. En cierto modo creo que podría ser un arma de doble filo. La dificultad y la profundidad de la expresión en cuanto a las diferentes realidades que se definen en los documentos puede derivar en un laberinto y un ansia más por lograr definir el problema y la situación de la persona atendida que por intentar solucionar el problema. Es decir, puede ser efectivo saber en qué nivel se encuentra en base a la búsqueda de información, en base a la gestión de la información o en base a la comunicación y colaboración (Comisión Europea, 2002:71) pero no debemos creer que esta definición es el objetivo final. Es cierto que ser conocedores de esta realidad nos hará poder llevar a cabo acciones más enfocadas y con un carácter más personalizado.
Puede ser un punto importante siempre y cuando seamos conscientes de que de la teoría nace la práctica y viceversa. No podemos intentar buscar cuál es nivel de cada persona en cada uno de los aspectos que detalla el documento mientras dejamos que pase el tiempo para poder definir la problemática y la posible solución.
En conclusión, creo que DigComp tiene como potencialidad el hecho de poder detallar al máximo las necesidades de las personas atendidas. Por su parte, tiene la limitación de la dificultad o la profundización que, puedes llevar a cabo un trabajo arduo por la definición de los problemas más que por la solución de los mismos. Creo que DigComp es una herramienta muy positiva como una guía teórica muy general sin olvidarnos de la práctica y de la resolución de los problemas cotidianos.
Bibliografía:
ASEDES (Asociación Estatal de Educación Social), (2007). Documentos profesionalizadores de los Educadores Sociales. https://www.eduso.net/archivo/docdow.php?id=143
Centro de Investigaciones Comunes de la Comisión Europea (2022) DigComp 2.2. Marco de Competèncias Digiotales para la Ciudadanía. Con nuevos ejemplos de conocimientos, habilidades y actitudes. Asociación somos digital. Recuperado de: https://somos-digital.org/wp-content/uploads/2022/04/digcomp2.2_castellano.pdf
INE (2020). El teletrabajo en España y la UE antes de la COVID-19. Eurostat. INE Recuperado de: https://www.ine.es/ss/Satellite?L=es_ES&c=INECifrasINE_C&cid=1259952649680&p=1254735116567&pagename=ProductosYServicios%2FINECifrasINE_C%2FPYSDetalleCifrasINE
Redacción (29.11.2022). El teletrabajo cae al 14% de la población ocupada, unos 3,3 millones de personas en España. RTVE. Recuperado de: https://www.rtve.es/noticias/20221129/teletrabajo-cae-14-poblacion-ocupada-mas-tres-millones-personas-espana/2410372.shtml
Comentarios
Publicar un comentario